Ciudad de México, 12 de diciembre de 2008
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Más de mil personas se han unido en sociedad de convivencia.

A dos años de aprobarse la Ley de Sociedades de Convivencia (LSC) en el Distrito Federal, cerca de 511 parejas capitalinas, del mismo o diferente sexo, se han constituido legalmente, según NotieSe indagó en la Consejería Jurídica y de Servicios Legales y en las 16 delegaciones capitalinas, vía el Instituto de Acceso a la Información Pública local.

Hasta el 9 de noviembre de 2008, fecha en la que la LSC cumplió exactamente dos años de aprobada, cerca de mil 22 ciudadanos y ciudadanas optaron por legalizar su unión bajo esta figura legal, de los cuales, 43.5 por ciento son mujeres y 56.5 hombres.

Las sociedades de convivencia llevadas a cabo entre mujeres representan 42 por ciento de los registros y las realizadas entre varones, 55 por ciento. En suma, las uniones del mismo sexo constituyen 97 por ciento, y el resto -3 por ciento- las firmaron personas de diferente sexo.

La edad promedio de los convivientes oscila entre los 24 y 33 años, precisó la Consejería Jurídica y de Servicios Legales del DF. Asimismo, sólo la Delegación Milpa Alta no ha celebrado sociedades de convivencia, y únicamente diez parejas han disuelto su vínculo jurídico por “común acuerdo”.

Además, 28 por ciento de las y los convivientes son originarios de otros estados de la República, poco más del 3 por ciento son adultos mayores y 4 por ciento nacieron en otros países. De las 511 uniones en convivencia, 40 están integradas por un mexicano y un ciudadano de otra nación, y sólo una pareja está conformada por extranjeros.

Finalmente, NotieSe preguntó al Instituto de Vivienda capitalino sobre la posibilidad de que gays y lesbianas unidos en sociedad de convivencia cuenten con una política pública en dicha dependencia. La respuesta fue: “no existe un programa de vivienda que sea específicamente para parejas del mismo sexo, los programas de vivienda que ofrece el Gobierno del Distrito Federal van dirigidos a toda la población en general”.

El Instituto de Vivienda reveló que hasta la fecha no ha atendido a ninguna pareja unida en sociedad de convivencia y recomienda que quien desee acceder a los programas de la dependencia tiene que cumplir con las Reglas de Operación y Administración Crediticia y Financiera.

Se titula con Sociedades de Convivencia

Tras batallar contra la homofobia de algunos profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Arturo Pascual Mata sacó adelante el proyecto de tesis titulado Uniones civiles en el ámbito internacional: aciertos y desafíos en México, con el cual aprobó el examen profesional de licenciatura.

El ahora egresado de la UNAM comenta a NotieSe que su tesis, sobre leyes que permiten la unión entre personas del mismo sexo en México, nació en el quinto semestre de la carrera y se desarrolló ampliamente durante un Seminario de Derecho Internacional.

Arturo señala que antes de orientar su trabajo con la brújula del derecho internacional, intentó ingresar su proyecto de investigación en otros seminarios, tales como Derecho Civil y Filosofía del Derecho, en donde obtuvo rotundas negativas.

“Los civilistas de la facultad, que se caracterizan por ser muy moralistas, conservadores y defensores de la familia tradicional, me dijeron que el tema ya estaba discutido: ‘no hay nada escrito, qué vas a alegar. No hay puentes, todo está en el Código Civil, y no te va a dar la razón’”, refiere.

Pascual Mata se asumió como gay cuando era estudiante universitario; mientras algunos de sus coetáneos seguían viviendo en el clóset por miedo a la homofobia social que prevalece en la Facultad de Derecho. “Algunos profesores comentaban ‘si se me presenta un gay aquí, lo sacó’. Cuando les conté a mis compañeros mi tema de tesis fue un desafío”.

La LSC fue sólo un paso

Según la tesis de licenciatura Uniones civiles en el ámbito internacional: Aciertos y desafíos en México, la construcción de una auténtica democracia requiere de un Estado laico en donde exista una igualdad de oportunidades, de manera que hombres y mujeres puedan ejercer plena y efectivamente los derechos humanos, entre ellos, poder formar una familia con quien así lo deseen.

Pascual Mata sostiene que si bien la LSC en el DF y el Pacto Civil de Solidaridad (PACS) en Coahuila son avances importantes para regular las uniones no matrimoniales en México, todavía quedan asignaturas pendientes a fin de garantizar derechos igualitarios para toda la ciudadanía.

Explica que para ciertos actos conjuntos, las leyes e instituciones mexicanas –sobre todo, en el ámbito federal- aún no reconocen a la LSC y el PACS. Por ello, es fundamental modificar diversos ordenamientos jurídicos, a fin de incluir a las parejas del mismo sexo.

En este sentido, Arturo propone modificar las leyes de Población, de Nacionalidad, del Trabajo, de Instituciones de Crédito, del Seguro Social, de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y la Ley General de Salud, así como los códigos Civil, Penal y Fiscal.

“La Ley de Instituciones de Crédito, cuya competencia es federal, en varios preceptos cita para algunos efectos a los cónyuges y concubinos; quizá con un reconocimiento a las uniones civiles se pueda dar mayor certeza jurídica a aquellas relaciones donde debe imperar un Estado de Derecho en virtud de los posibles vínculos creados entre los convivientes”, ejemplifica.

Asimismo, Pascual Mata propone erradicar de las leyes mexicanas redacciones ambiguas, tales como “faltas a la moral”, “atentados al pudor” o “exhibiciones obscenas”, las cuales puedan causar y auspiciar actos discriminatorios, contrarios al marco constitucional.

La unión en convivencia, plantea, tiene que dejar de ser un registro ante un órgano político administrativo para legitimarse ante el Registro Civil, o en todo caso se puede aspirar al matrimonio entre personas del mismo sexo, tal y como ha ocurrido en países de avanzada.

El legislador tiene que escuchar a la comunidad gay: especialista

Para Clara Jusidman, especialista en desarrollo y política social, mercados de trabajo y equidad de género, la LSC fue un “hito” en México. “Históricamente, el DF, por su enorme pluralidad y diversidad, y por la naturaleza de sus gobiernos, es el que marca caminos en materia de modernidad y actualidad”.

En 1997, por ejemplo, el DF aprobó la Ley Contra la Violencia Familiar y sentó un precedente para que otros estados de la República legislaran en la materia, destaca la presidenta honoraria de la organización Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social.

De a cuerdo a Jusidman, las y los legisladores que promuevan el matrimonio homosexual deben escuchar las demandas de la comunidad lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero y transexual (LGBT). “Dialogar, deliberar y ver los pros y los contras de hacerlo”.

Si el colectivo LGBT considera que el matrimonio protege más su derecho al patrimonio y la distribución de responsabilidades, “adelante”, concluye.

Fuente :: Sentido G

 

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